martes, 14 de abril de 2015

Frases Momentumdash Parte I

Momentumdash es un escritorio para una pestaña nueva en tu explorador de internet con espectaculares fotografías y frases motivadoras. He aquí algunas de las frases que he encontrado.

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“If you don't like where you are, change it. You're not a tree.”
-- Jim Rohn

“Do one thing every day that scares you.”
-- Eleanor Roosevelt

“Life shrinks or expands in proportion to one's courage.”
-- Anaïs Nin

“What you do today is important because you are exchanging a day of your life for it.”
-- Anónimo

“Once a year, go some place you've never been before.”
-- Dalai Lama

“If you don't prioritize your life, someone else will.”
-- Greg McKeown

“Stay hungry; stay foolish.”
-- Whole Earth Epilog, 1974

“Never give up. Never let things out of your control dictate who you are.”
-- Desconocido

“People will forget what you said, people will forget what you did, but people will never forget how you made them feel.”
-- Maya Angelou

“You are confined only by the walls you build yourself.”
-- Andrew Murphy


Foto: "Holding up the Sky"
Islas Canarias

miércoles, 11 de marzo de 2015

A enredar los cuentos



-Érase una vez una niña que se llamaba Caperucita Amarilla.

-¡No, Roja!

-¡Ah!, sí, Caperucita Roja. Su mamá la llamó y le dijo: “Escucha, Caperucita Verde…”

-¡Que no, Roja!

-¡Ah!, sí, Roja. “Ve a casa de tía Diomira a llevarle esta piel de papa”.

-No: “Ve a casa de la abuelita a llevarle este pastel”.

-Bien. La niña se fue al bosque y se encontró una jirafa.

-¡Qué lío! Se encontró al lobo, no una jirafa.

-Y el lobo le preguntó: “¿Cuántas son seis por ocho?”

-¡Qué va! El lobo le preguntó: “¿Adónde vas?”

-Tienes razón. Y Caperucita Negra respondió…

-¡Era Caperucita Roja, Roja, Roja!

-Sí. Y respondió: “Voy al mercado a comprar salsa de tomate”.

-¡Qué va!: “Voy a casa de la abuelita, que está enferma, pero no recuerdo el camino”.

-Exacto. Y el caballo dijo…

-¿Qué caballo? Era un lobo

-Seguro. Y dijo: “Toma el tranvía número setenta y cinco, baja en la plaza de la Catedral, tuerce a la derecha, y encontrarás tres peldaños y una moneda en el suelo; deja los tres peldaños, recoge la moneda y cómprate un chicle”.

-Tú no sabes contar cuentos en absoluto, abuelo. Los enredas todos. Pero no importa, ¿me compras un chicle?

-Bueno, toma la moneda.

Y el abuelo siguió leyendo el periódico.

Gianni Rodari

Foto tomada de: http://siemprehayalgoqueponerse.com/

jueves, 26 de febrero de 2015

Conociendo a mi vecina

Mi vecina es una persona extraña y solitaria. No he visto fotos de familiares o amigos por ningún lado. Tampoco tiene mascotas. Vive sola. Y eso está bien, no es que una mujer necesite personas o mascotas para estar completa. Pero más que esos indicios de soledad me intriga esa rara habitación que alcancé a ver al fondo, frente al baño, cuando nos dirigíamos a su recámara. Si recuerdo bien, vi un muro con recortes de periódico pegados, con fotografías y texto resaltado con marcador.
Estamos en su cama. Admiro su belleza desnuda mientras duerme. Me levanto y camino hacia aquel cuarto. Mientras me acerco, compruebo lo que vi de reojo. Son noticias de diarios amarillistas acerca de homicidios; sangre, entrañas, rostros balaceados. ¿Qué es esto? ¿Por qué alguien querría guardar estas aberrantes imágenes?
Ella se levanta. Sabe dónde estoy. Se acerca despacio, con calma y me parece que quiere que yo sepa que me ha descubierto husmeando. Cuando llega junto a mí me dice: "Míralos, todos esos eran golpeadores de mujeres. Ya no lastimarán a nadie. La policía ni siquiera se imagina algo que me ponga en peligro. Creen que sus muertes se debieron a asaltos o por peleas entre borrachos. ¿Qué piensas, lindura?"
Sorpresa y miedo al principio, sentimientos que se esfuman y dan paso a la solidaridad. Comprensión justificada cuando se han experimentado en carne propia los abusos de un padre golpeador. Ahora es admiración que finalmente deriva en entusiasmo, entusiasmo por unirme a su campaña de justicia. Me vuelvo hacia ella, la miro a los ojos y suplico: “Déjame ayudarte con el próximo”. Nos abrazamos, nos besamos. Regresamos juntas a la cama.

- David Leal