domingo, 9 de octubre de 2011

Celos. (Odiosos celos)

Otelo.- ...No me convertiré en celoso porque se me diga que mi mujer es bella, que come con gracia, gusta de la compañía, es desenvuelta de frase, canta, toca y baila con primor. Donde hay virtud, éstas cualidades son más virtuosas. Ni la insignificancia de mis propios méritos me hará concebir el menor temor o duda sobre su infidelidad, pues ella tenía ojos y me eligió. No, será menester que vea, antes de dudar; cuando dude, he de adquirir la prueba; y, adquirida que sea, no hay sino lo siguiente...; dar en el acto un adiós al amor y a los celos.


Fragmento de "Otelo" - Shakespeare, Tercer acto, tercer escena.