martes, 13 de agosto de 2013

El amenazado


Es el amor. Tendré que ocultarme o huir. 
     Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La 
     hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. 
     ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, 
     la vaga erudición el aprendizaje de las palabras que usó 
     el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, 
     las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven
     amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche
     intemporal, el sabor del sueño? 
Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi tiempo. 
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz
     del ave, ya se han oscurecido los que miran por la ventana, pero la
     sombra no ha traído la paz. 
Es ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la
     espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. 
Es el amor con sus mitologías, con su pequeñas magias inútiles. 
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. 
Ya los ejércitos que cercan, las hordas. 
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) 
El nombre de una mujer me delata. 
Me duele una mujer en todo el cuerpo.





-Jorge Luis Borges,

lunes, 24 de junio de 2013

Espiral


Regresé a casa en la madrugada, cayéndome de sueño. Al entrar, todo obscuro. Para no despertar a nadie avancé de puntillas y llegué a la escalera de caracol que conducía a mi cuarto. Apenas puse el pie en el primer escalón dudé de si ésa era mi casa o una casa idéntica a la mía. Y mientras subía temí que otro muchacho, igual a mí, estuviera durmiendo en mi cuarto y acaso soñándome en el acto mismo de subir por la escalera de caracol. Di la última vuelta, abrí la puerta y allí estaba él, o yo, todo iluminado de Luna, sentado en la cama, con los ojos bien abiertos. Nos quedamos un instante mirándonos de hito en hito. Nos sonreímos. Sentí que la sonrisa de él era la que también me pesaba en la boca: como en un espejo, uno de los dos era falaz. "¿Quién sueña con quién?", exclamó uno de nosotros, o quizá ambos simultáneamente. En ese momento oímos ruidos de pasos en la escalera de caracol: de un salto nos metimos uno en otro y así fundidos nos pusimos a soñar al que venía subiendo, que era yo otra vez.

Fin.

Enrique Anderson Imbert


jueves, 20 de junio de 2013

Un cuerpo hermoso - A beautiful body

El cuerpo humano por sí mismo ya es hermoso. 

Este es un video que nos hace reflexionar acerca de la belleza, en particular de la belleza femenina (la más elevada belleza, según este humilde bloggero). El trabajo de Jade Beall muestra una serie de imágenes de diferentes mujeres, tal como son, sin arreglos por computadora ni maquillajes.

Disfruten.

Jade Beall es la mente detrás de A Beautiful Body Project, un libro que busca despojar la belleza de los estereotipos impuestos por los medios.


martes, 4 de junio de 2013

Mon tout dans ce monde


Palabras de otro idioma, de otro siglo,
de otro amor: aceptarlas
para poder decir cómo te quiero,
lo que eres para mí.
Exactamente eso: mi todo en este mundo.

Juan Antonio González Iglesias

domingo, 28 de abril de 2013

Alicia en el país de las maravillas.

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-¿Quién eres tú?

-Pues verá usted, señor..., yo..., yo..., por el momento no sé muy bien quién soy; lo único que sé es quién era cuando me levanté esta mañana; me parece que he sufrido varios cambios desde entonces.



-Lewis Carroll



jueves, 21 de marzo de 2013

El lugar del crimen


Más allá de la sombra
te delatan tus ojos,
y te adivino tersa,
como un mapa extendido
de asombro y de deseo.
Date por muerta
amor,
es un atraco.
Tus labios o la vida.

- Luis García Montero


viernes, 8 de febrero de 2013

Melancolía


Todos, en muchos momentos de nuestra vida nos sentimos melancólicos. Pero, ¿qué es la melancolía? Según la RAE, la melancolía se define como: Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada. 

Cuando recordamos a personas importantes y los momentos que vivimos con ellas cuando la convivencia ya no es tan fácil o frecuente (ya sea por la distancia o por las ocupaciones) solemos sentirnos así, melancólicos. Creo que hay dos tipos de melancolía, o al menos dos tipos de sentimientos cuando tenemos estos recuerdos. Están aquellos que nos hacen sentir tristes por los errores que cometimos con esas personas, ya sea que las hicimos sentir mal o que simplemente no aprovechamos el tiempo que coincidimos con ellas. Por otro lado tenemos a los recuerdos que sí, de alguna manera nos ponen tristes por no estar cerca de aquellas personas que tanto queremos pero son recuerdos agradables, especialmente esos en que vemos sus rostros y los vemos sonrientes o los vemos haciendo algo en lo que la pasábamos muy bien. Tal vez con todas las personas que recordamos tenemos una mezcla de ambos sentimientos.

Hay que entender, por más que parezca un cliché, que las personas entran y salen de nuestra vida, al menos físicamente. Por eso hay que aprovechar cada momento, cada día, cada detalle, cada oportunidad de resolver diferencias, para que cuando nos llegue la melancolía venga acompañada de gratos recuerdos, con sonrisas en los rostros y brillo en los ojos. Creo que la melancolía puede incluso disfrutarse pero no hay que acostumbrarse a ella. Que lleguen los recuerdos es inevitable, hay que recibirlos y dedicarles tiempo ya que ellos nos definen como personas. Pero nunca hay que olvidar que debemos avanzar, que el ser humano no es un ser estático sino dinámico; en otras palabras, hay que seguir adelante por nosotros y por todas aquellas personas que han dejado una parte de sí en nuestro ser.

Sí, hoy estoy melancólico, pero disfruto todos esos recuerdos que inundan mi mente.

Gracias por su visita, apreciable lector.

David Leal