Alguna vez escuché que no hay decisiones malas o buenas, sólo decisiones. Yo también creo que sólo existen las decisiones como tal y que no se les puede catalogar como malas o buenas, siempre y cuando éstas sean tomadas sin la intención de dañar a alguien más o a uno mismo.
Tomar decisiones es un proceso que implica reflexión, considerar los resultados de nuestras acciones; resultados que nos afectan a nosotros mismos o a los demás. También es un síntoma de madurez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario