miércoles, 25 de enero de 2012

El vacío





Según la religión de los antiguos egipcios, el primer origen de toda la divinidad y de toda la vida era la diosa Isis. Era venerada en el templo de Sais, oculta detrás de una cortina tejida con hilos de oro.

Contábase que la persona que hubiese removido esa cortina, descubriría los más profundos misterios religiosos.

Pero sólo podían remover la cortina los sacerdotes consagrados al servicio de la diosa. Hubo un joven que nunca se conformaba con lo que sabía; cada día quería saber más. Una noche se escondió en el templo y ahí se quedó. Con mano temblorosa removió la cortina. ¿Qué fue lo que vio el joven? Nadie jamás lo supo, pues al día siguiente cuando los sacerdotes entraron en el templo, el valiente joven yacía en el piso como muerto; además estaba mudo y privado de la razón. ¿Por qué se había vuelto loco? Por aquello que el había visto. Penetrando lo más profundo y misterioso, había descubierto la espantosa mentira: detrás de aquella cortina no había más que un inmenso vacío.

-Hermenegildo Zanuso, "Cuéntame un ejemplo."

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